Telespectador

Verano 2019

II.  
Recuerdo haberme imaginado en el desierto              
Como un gato que me gritó anoche al salir                O que rayó la noche
al gritar           Hambre en ese grito                  «Ahora veo películas de 
amor y sé de qué hablan»                   La historia de la sexualidad sobre una 
mesa de cristal            El crepúsculo desde una buhardilla de Paris
El crepúsculo inconfundible               El crepúsculo postapocalíptico 
Los trenes que regresan de la guerra              Las mujeres que agitan el pañuelo
Devolverse a la mañana sin ritmo            Ver a la ciudad abrirse en alas
Una película extranjera sin subtítulos               Y pensar en escribir 
Como esta pared, por ejemplo.  

IV.  

Una pared que dice: LIBERTAD. TRANSFEMINISMO. REBELIÓN.
Una viejita en el supermercado (entre el silencio de los supermercados 
ligeramente vacíos) dice: “Dios es así, Dios es así”, al celular que sostiene
con cierta extrañeza al oído. Memorias de rostros de amigos solapados
por libros. Guiar hacia el amanecer. En el pecho, un tatuaje geométrico. 
Desborda un sentimiento similar al reproche y la inercia. De un edificio
sale una oficinista llamando a los gatos callejeros por su nombre.  La
mañana que se extiende hasta la tarde y culmina con las vísperas de
una inquietud reveladora. Las siluetas que aparecen en la noche como
cualquier memoria de la niñez (cualquiera).
Un sonámbulo que dice toda la verdad.   

27 de mayo.

VI.   

Comprar películas piratas…   Verlas con cargo de conciencia.
Hablar de un amor en pretérito           resulta lo mismo. Más o menos, 
una tregua descuidada. A luz de la Cultura de la Edad Moderna…
Un actor improvisa comer un yogur… (la Cotidianidad puesta
en  escena) … Critican su organicidad: “Come el yogur muy apropósito”; 
“Casi deliberadamente”; “Con ironía”; “Sí, uno debe comer con un poco de 
ironía”; “Sarcasmo”; “(La perfecta Posmodernidad) uno debe comer el yogur 
a la manera de fumar el cigarrillo”; “No debe parecer que quieres, sino
que necesitas el yogur (más que nada señalar el hábito)”; “Llevar la cuchara a 
la boca con la misma ligereza…”; “Con diligencia, pero despreocupada…”; 
“Con una soslayada destemplanza…”; “El yogur no debe ser tu amigo”; “Sino 
un enemigo”; “Un amigo que es tu amigo pues no hay otro remedio…”; “No, 
será el amigo que te dice todas las verdades”; “Es el amigo que te hace
creerlas”; “No, uno debe comer así el yogur…”; “Como dos amigos que no 
tienen nada en común, y se encuentran a la misma hora a discutir sus 
silencios”.   

El actor se suicida la mañana siguiente…
«Llueven flores sobre el escenario».
(Se improvisa un telón). 

4 de junio.     

IX.  

Nadie nos ha visto delirando  Otra palabra para cuerpo
Príamo sigue mirando bajo la luna     Un ascensor con todos los antiguos
mejores amigos…                   La musisquita es la peor parte        El cadáver de 
Héctor sigue caliente   Entre mis pies Tranquilo, me digo, es un charco de tierra mojada        
He contado ya seis días nublados       Escribir no tiene la responsabilidad de 
sanar                Esto es como la escena de Breathless…     Nadie quiere salir de la cama,           
Pero en su totalidad hay un escrito                  Una ventana no es  una totalidad    «Toco
con mis pies una especie de feto»        Me conformo  con escribir una ventana          Nadie nos ha visto                  
Se escucha desde el otro lado del pasillo una risa forzada      Sinónimo de cuerpo  

5 de junio.  

X.  

Cuando los ojos tienen otra gravedad y parpadear cuesta un abismo,
y enseñar la cara cuesta echar a la calle la más absoluta
intimidad. Y no puedes ni despertar la simple 
símil, incluso, el perfecto desprendimiento de cualquier atisbo 
de vergüenza es imposible (como mi voz tan ajena en las
grabaciones). La comicidad de esquivarse; la liviandad
de pensarse al otro lado del  murmullo. Y permanecer parado,
inmóvil en el mismo fin.
Todas esas mesas cojas. 

6 de junio. 

XI.

A Huellebecq. 

¡Yo me defino como telespectador!
Todo está ahí.
No hay otras formas.
Proyectado en una pantalla gigante.
Se asoma una nueva poética.
¡Yo me defino como telespectador!
No hay otras huellas.
Todo es revelado al mediodía. 
Una imagen de una cuchara.
La mano que la coge.
La boca que se come la mano.
La pantalla que digiere y vomita.
¡Yo me defino como telespectador!

Julio.  

XII.  
Fiarse de nubes más honestas             Ayer 
cualquiera pudo haber concluido            Por más
siempre se brinda a la abundancia            Mi
cuerpo ambiciona el catarro como unas sudorosas vacaciones.  

Tampoco puedo pensar en un bien por sufrir.   

Agosto.  

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