Las canciones.

(1). Míranos nosotros, cualquier registro de nosotros (es que ya no somos
yo y mi pequeño yo) es cualquiera de nosotros, no saludándonos
con hambre, riendo nerviosamente, tosiendo sobre la mano, comiéndonos las
uñas de nosotros y sudando nuestra nariz luego de monosílabos inoportunos
e incalculables muchas veces, revelando nuestra voluntad al sí
(y el no) de nuestra existencia
no he vuelto a ver
tantos amigos
 
(2). Be with me (I am). Cuando dejemos el café y los buenos libros y las películas 
y podamos finalmente dormir
 
(3). Míranos nosotros escapándonos, escapados
también en propio exilio (en París no fuimos nosotros —salvo en la exposición de Otto
Muehl, esa corta entrada al Pompidou). 
Esa noche, bebiendo, las luces congeladas en la cámara del Sena.
Algunos de nosotros comenzábamos a extrañar. El tiempo sólo mide cosas lejanas 
pero nosotros ni atentos,
lo imaginamos y lo vivimos 

If a poet was righteous.

Apropos a photo of Ginsberg, I
saw at Shakespeare and co.
lifting a finger near the Siene.
April 18, 2019. 

I —messianic and afraid —wonder if a path is known already
a traveler unattained, unmistaken.
I —messianic and confused —remember a voice, a voice of a lady, a movie, a bar in the 
movie, a poet’s café, a young lady sobbing in the dark, moaning a poem about Fidel Castro 
that essentially is about Fidel Castro’s beard, but is really about revolution, or the spirit of 
revolution, or the orgasm of revolution. The poem was both sad and arousing. 
I —messianic and doomed —am in point of being undermined 
by God, my actions (that are impotent and as juvenile as feelings and as sterile as 
sensations of a numb piece of skin, unattached) stray away from verbs
unnamable, faceless, yet poignant, present —this feeling that feels more of me than I can 
detect. My body rolls around in the dark with other bodies that in a general sense 
don’t feel human, or like bodies at all, and more like severed limbs. 
I —messianic and ill —still look under my bed in the darkness, sometimes imagining 
looking under my bed in the darkness, sometimes dreaming of looking under my bed in the 
darkness, sometimes wishing of looking under my bed in the darkness. The moon!
I —messianic and scared of my voice in recordings—wait 
for a language. A symbol! A silence.

A.

De camino al atardecer. Una nube me preocupa. Es grande y 
llueve
sobre el mar. Me consuela la dirección del viento. Otra 
porción
del cielo promete justicia (sin embargo, no total). Ponemos
nuestra sábana sobre el césped, en un pedazo del plano. 
Donde se pueda ver todo, dices. Imposible, me digo. Pero no 
es malo 
el lugar que escogimos. Se ve el mar, gran parte del cielo (
forget that dreary cloud). 
Te doy tus regalos: libro de Keith Haring, libreta para 
tus dibujos, 
una carta —todas las posibilidades menos decir te amo, pero 
sí, amor
más que nada en esa carta. Lloras y escondes tu cara en mi 
cuello.
Te das cuenta de que regaste un poco de tu mascara en mi 
camisa,
intentas limpiarlo con un pedazo de tu falda, yo te dejo, es inútil, 
pero lindo. 
Es un momento lindo entre nosotros. Ahora estamos 
acostados
mirando el cielo. La forma de las nubes —yo no sé si las 
miras. Yo sí.
Queda demasiado tiempo. Te pido permiso para enderezarme.
Daniel 
por dios, dices. Escribo unas cuantas cosas en mi libreta: 
 
No he comido desde el desayuno. Una chiringa cruje en el viento.
El primer tiro de una película de Kieslowski. Niños juegan. Unos
turistas, creo escandinavos. El mar acabando sobre las piedras.
Una hormiga sobre el plano infinito de la sábana blanca que colocamos
sobre el césped. Colores: verde y blanco. Dibujo un círculo.
 
Queda demasiado tiempo. Ahora es, no es perfecto, poco ideal, pero ahí, 
sin mucho escándalo, 
está el crepúsculo. Estoy seguro de que así no lo imaginábamos (por lo menos yo) 
Tu no lo miras, 
me miras. Ahora lo miras. Te miro. Nos miramos. 
Yo me preocupo por estupideces. 
No puedo pensar más que en películas.