Evasive Nostalgia

Son pocos los poemas donde
soy consciente de querer precisar
un estado de presencia, sin embargo,
en este no pasar de los días fácilmente
olvidados por su ausencia de 
eventualidad, su abstracción fútil,
su similitud, no me doy cuenta, 
lo reconozco intento trazar una nueva
línea recta hacia mí mismo.  

Pues uno se siente muy lejos, esa
es la verdad. Lejos ya, incluso de
una noción de soledad, ahora 
anodina, ahora esa imagen que
late en las cienes como un
natural estado de consciencia.   

Más bien uno atina hacia algo más 
trivial y ligero, más al alcance. El
amor, también afectado por una
particular percepción de soledad, igual 
y constante, puede ser. Pero uno se puede 
sentir aún más lejos de eso (a pesar de la 
frustrada capacidad de las emociones) 
y queda uno como quedando. Pues el
residuo de todo gesto filosófico, incluso,
ridículamente filosófico, 
insoportablemente filosófico, es
el terreno escogido por el lenguaje 
para contraerse, ofuscarse, oscilar, 
como un paraguas, impermeable a la 
experiencia.   

Piscina Cerrada

En mi mente yo
derramo con el 
pie un vaso de 
agua sobre unos
libros. Se rompe
en el suelo y 
también logra
mojar mi compu
y me corto, días
después, con los
cristales que no 
vi en el piso.  

Son a cada rato
los primeros y 
últimos días de
nosotros. Llueve
afuera. Para no
hacer ruido no 
hago nada aparte 
de moverme. Es
un ensayo, me 
digo, nada de esto
sucede.   

Quitándome y
poniéndome el
reloj sin darme
cuenta. Sigo
diciéndome lo
mismo sobre la
vida. Afuera las
estatuas mojan 
sus secretos. Y
suena caro vivir 
para siempre. 

Meaning and Habitat

En un punto saqué mi escritorio al pasillo y mi cama la puse junto a la ventana y luego 
entré de nuevo mi escritorio al cuarto, y bueno,
hay que decir que mi escritura abandonó su cede, su acostumbrado aposento y 
porque por un momento sentí que no me hablaba a mí mismo
no vi que estaban regados todos mis libros sobre la cama y eso es básicamente mi escritura en su 
carne, y hasta humillante aquellas formas puras de mis apuntes. 
Detrás de estos libros, me dije, hay otros libros y luego experiencias concretas, muy lejos 
de la ficción. La escritura, ese gesto de vivencias inexactas, 
codazo al tiempo, me dije, de la humanidad, se acumula como un polvo (porque no hay mejores 
formas como las más depuradas metáforas) en el rincón más
lejano de la habitación. Donde sólo habitan los primeros y los últimos días de nosotros.  

La noche intentando escribir.
Quitándose y poniéndose el reloj como soñando. 

Things I can offer myself

Llevo unos días 
en busca de algún 
consejo provisional.  

Imagino una larga 
serie de encuentros 
con psicólogos  

retirados,
ya cansados de los problemas
de la gente. Esbozando remedios 
de palabras
honestas, como preocupados 
sarcasmos.  

Yo anoto todo esto
en mis libretas,
esas cortas 
instrucciones de vida.  

Los psicólogos retirados
(ellos que adelgazan 
en la memoria), se despiden.  

Yo espero en un tren 
de alguna ciudad de mis 30 años
inhibido de la intervención de mi suerte.

Third Generation on Vacation

Cuatro de la tarde. 
Frente a un irremediable
y corto destino. Mis 
cosas pesan donde están,
yo no me muevo. Me voy. 
Qué se puede hacer
de nosotros, difícilmente, 
víctimas de la condición 
y el compromiso. A toda 
la velocidad de mi cuerpo 
que brota de trabajo, sueño
de un lugar que no me 
pertenece, pero que tiene todo
lo mejor de mis libros.  La
ventana sigue enseñándome a
ser parcial, vago de nociones. 
Mi perro me observa. No hay 
en él sentido de justicia. El
sueño: en la medida en que 
todo se inmaterializa,
construido sobre segundos,
primeras instancias  (largos
instantes helados), me 
encuentro cerca de las cinco
de la tarde, en el trabajo, celebrando
las otras vidas. Dentro de mí 
el lugar  se aferra a estructuras de
significado,  mi cara hace una
mueca pequeña: “trabajo, y me doy
mi tiempo en el mundo”,  “doy
tiempo, y me doy tiempo en el
mundo”, “trabajo, …”, “trabajo, …”.
Hasta el final de su más confuso
sentido de justicia. 

I. Self-quarentine

As soon as it’s easier to live
faster, less impressionable, the
things we can’t unknow, like
islands of memory, will wash 
up on the shores of consciousness
unpronounced like earthquakes
or pandemics.  

Your father will 
be standing right beside us 
like a governor smiling 
right beside us and he will
break his fast of words
uttering a considerable 
amount of language, his 
face shinning with makeup
and age.  

Us looking at our hands,
the beach, nothing but bacteria
suddenly the past is filled with
handrails and staircases, 
unsterilized doorknobs and 
public restrooms. Nights we 
should’ve been with our 
mothers.  

The money-time clock stops,
our notion of commodity is
once again our cave. Nothing
but our walls to speak of
animals.

Paris con nosotros.

Siento en estos días en mi pecho Paris en la noche
con nosotros (he pensado en las ganas de correr) caliente en mi pecho
Soy feliz, ahora mismo en mi vida hay una extraña distracción
Escribo cuentos de imágenes oníricas calcadas del mal autor
de mi inconsciencia; escojo las palabras
que se aproximan, señalan, atinan hacia el corcho mojado
de aquella botella de vino en Paris en la noche
con nosotros —Es raro esto que tenemos 
decirlo de estas formas como alejándose, despidiéndose de lo que tenemos
la imposibilidad de lo factible 
Pero es lo mismo al final 
todas estas palabras
y algo queda anónimo en este acuerdo con las cosas
hay algo siempre escapando 
otras palabras supongo. Aquella imagen insoluble de Paris.  

Habrá más en mi amor que en todo lo que digo. 

La literatura [?] en Puerto Rico.

ROLANDO LLOMPART

San Juan, 1961 – Málaga, 2041

Poeta, crítico literario, ensayista, autor de una docena de poemarios y dos autobiografías, considerado por muchos (se desconoce quienes) creador de una nueva generación de puertorriqueños. 

Nacido en el Hospital Pavía 4 de enero de 1961. En la habitación se encontraba su abuela materna, su hermano mayor y su madre. Su padre se había ausentado al nacimiento pues había hecho compromisos previos. Su madre siempre le dijo que nació de una manera diferente, con una mirada diferente a la de su hermano; dura y circunstancial. Frase enigmática que tendrá varios significados, muchas veces contradictorios, a lo largo de su vida y, sobre todo, su vida literaria.

Lector dotado, a penas cumplidos los 11 años había leído gran parte del Quijote. Estudia en un colegio americano. Sus profesores de escuela elemental lo describen como un niño frío y callado, de pocas palabras y pocos amigos. A los 13 años comienza estudios de escuela intermedia. A los 14 años se hace amigo de Jean Michel-Basquiat, que aún no era Basquiat o Jean Michel-Basquiat, sino Jean. En su primera autobiografía titulada Moriré en el 2041 (2019), Llompart habla de comidas regulares en el comedor escolar, una clase de arte de la cual él y Basquiat fueron suspendidos repetidas veces por no querer participar, extensas caminatas por la playa que ocurrían en silencio, caminatas en la noche, lecturas de poesía. En 1976 Basquiat regresa a Nueva York con su padre y sus dos hermanas, le deja una carta extensa y ligeramente críptica, plagada de símbolos que juntos habían inventado. Concluye de esta manera: «People are basking in motion /make them stop for heaven’s sake / lots of love, mi querido amigo». Llompart, salvo en televisión y periódicos extranjeros, jamás volvería a verlo. 

Su primera revelación sexual y sus primeros poemas serios coinciden en el año 1977. En el fin de semana de su cumpleaños número 16, sus padres habían decidido tomarse unas vacaciones a Santo Domingo. Llompart se debía quedar en el hogar bajo la custodia de Tomasa, mujer dominicana de 50 años, empleada doméstica de toda la vida. Situación que no le molestó en lo absoluto puesto que para esos tiempos tuvo también sus primeros encounters con la poesía de Jack Spicer y estaba sumido en esa la lectura. Era sábado y (según su segunda autobiografía que aparece en el 2020 titulada Mejor muero en el 2051) llovía desde temprano. Cuando hubo de salir de su habitación, por primera vez desde el desayuno, ya era de noche y Tomasa estaba dormida en el sofá de la sala. Tomasa, en otras circunstancias una sombra anónima que atravesaba el hogar en silencio, esa noche se le revelaba a Llompart como una madre, «como una madre luminosa». Según su primera autobiografía la mira unos segundos acostada en el sofá, va a la cocina, se sirve un vaso de agua, coge un guineo de la nevera y regresa a su cuarto. Pero en su segunda autobiografía (que no es otra cosa que una revisión de su primera autobiografía), donde figuraba el capítulo del sábado de su cumpleaños número 16, antes titulado simplemente “Jack Spicer”, ahora figura un poema de 50 versos titulado “Jack Spicer y sus marineros” que habla sobre una silueta de ojos verdosos, echada sobre un sillón, «pantera derretida, mueble que languidece», lluvia que cae en la ventana, noche que entra y sale del hogar, un niño que escribe un poema y se masturba, las dos (pronto rituales obsesivos) hechas por primera vez.

La década de los ochenta fue de una exhaustiva producción literaria. En el 1979 comienza estudios en Columbia University. New York le agrada, le agrada el subway, la soledad, las caminatas, se hace amigo de los drogadictos. En el año 1980 escribe el famoso poema de 100 versos titulado “Jack Spicer y mis marineros” que formará parte de una antología de literatura caribeña joven llamada La nueva ola publicada en 1981. El poema habla sobre un hipotético e ideal naufragio de dominicanos. 

Hay teorías contradictorias en torno a su orientación sexual. Algunos piensan que era gay, abiertamente gay, unos que dicen: “claro, era gay, pero un gay reservado”, mientras otros defienden su indiscutible heterosexualidad. Corre el rumor de que en sus años universitarios frecuentaba apartamentos de amigos con padres ricos en la parte bonita de Manhattan donde se ensayaban orgías dos veces al mes. Algunos en «el ambiente» recuerdan a un tipo raro que siempre llegaba tarde, cuando ya habían apagado las luces. Lo describen alto, pelo negro, mirada esquiva (algunos se atrevieron a pensar que era autista) callado y bastante tímido, no obstante, dotado (al menos anatómicamente), de pene de diez pulgadas y durabilidad sobrenatural, recogido, nunca dejaba un desastre, sí, callado, pero buen compañero. Sin embargo, otros en «el ambiente» hablan de los despreciables mitos creados por “buchas frustradas que quieren llamar la atención”. Que no recuerdan a ningún niño autista ahí. Que, en todo caso, “todos en las fiestas éramos callados y tímidos”.

En 1985, ya vuelto a Puerto Rico, viviendo con su padre[1], Llompart se dedicó a leer, por unos meses abandonó la escritura ya que, como confiesa en Moriré en el 2041, «no podía pensar en nada que valiera la pena escribir». Ese mismo año la isla conoció al asesino en serie Ángel Colón Maldonado, bautizado por los medios locales como “El Ángel de los Solteros”. Colón Maldonado asesinaba a sus víctimas (todos homosexuales) a puñaladas, dejaba los cadáveres vueltos boca abajo, atados usualmente a la cama de sus propios vestíbulos, mutilados y en baños de sangre. Uno de los casos más famosos fue el asesinato de Iván Frontera, modelo y cronista de sociedad, ocurrido el 2 de mayo de 1985 entre 8 y 10 de la noche. Las autoridades encontraron el cadáver echado sobre la cama luego de que Colón Maldonado le infligiera 128 puñaladas en la espalda, el cuello y los glúteos. En un espejo de la habitación Colón Maldonado había escrito con un crayón blanco: “Con la organización no se juega”. En su antología personal, publicada para 1995 bajo el título de Jack Spicer y mis marineros muertos, Llompart tiene un poema de 30 versos titulado de la misma manera.

Para 1990 había culminado su maestría y luego su doctorado en Literatura Comparada para el año 1994. Fue profesor de Literatura en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras desde 1995 hasta el 2010, donde tomó la huelga como “la excusa perfecta para largarme de esta mierda de país”. Su padre había muerto de cáncer, su único hermano se había suicidado en la madrugada del 2000 (temía ver en el nuevo siglo el final del mundo; lo encontraron con las muñecas perforadas, abrazando sus ordenadores en el basement de la casa de su madre en Fort Lauderdale) y recibió toda la herencia. Luego de esto su vida pasa al anonimato. Las noticias sobre su existencia son mucho más escasas.

Se sabe que en el 2019 se publica su primera autobiografía Moriré en el 2041, editorial Alamar, Torre del Mar, Málaga. En el 2020 se publica su segunda autobiografía Mejor muero en el 2051, editorial Alamar, Torre del Mar, Málaga. Su nombre no se vuelve a suscitar en la isla. Puerto Rico se mantiene igual (incluso bajo el cambio de soberanía). En el 2021 se publica un poema de Rolando Llompart en una antología de poesía caribeña titulada Poesía Experimental Caribeña 1990-2000. En 2025 aparece un perfil en Twitter bajo el username de @r_llompart4 que se dedica a publicar fotos de playas desiertas (playas inconfundiblemente europeas). Su único tweet no aparece hasta el 31 de diciembre de 2030 a las 10:37 de la noche. Una foto de una playa desierta, se ve a lo lejos una silueta humana, el dedo del camarógrafo (el cuál se cree ser el propio Llompart) cubre un cuarto de la imagen. El tweet lee simplemente: «la vida es lejos». 

Llompart muere en la madrugada del 4 de enero de 2041, su cuerpo fue encontrado por la Guardia Civil vuelto boca abajo sobre su cama, mutilado y en baños de sangre. Los espejos permanecieron intactos. Se arrestó, luego de una semana de exhaustiva investigación, a un senegalés de 21 años que dormía en las playas del área de Torre del Mar. 

         Sus dos autobiografías tardan hasta el 2052 para encontrarse en cualquier librería puertorriqueña. 


[1] Para este tiempo su madre había divorciado a su padre y abandonado el país para trabajar en un bufete de abogados en Fort Lauderdale. El divorcio fue limpio, discreto, incluso desapercibido por Llompart que, al regresar a la isla y enterarse de la situación, lo comprendió todo como «una inevitable bifurcación del destino».

Ron Silliman y Jack Spicer al fin del mundo.

I spoke to the artist.

Cielo asume los edificios, ellos mueven el hombro en esa luz.
Asume las ropas tendidas en las azoteas.
Oficinista escoge esta hora para fumar, el cielo la asume.
Gatos son palabra similar.
Gatos me ven: sorprendo y decepciono.
Suerte de silencio pegado, palabra
Similar a demasía de palabras.
Cielo se hincha como suerte de coágulo de sangre
Se arma de su sangre como un silencio.
Mar a esas horas inmensamente desierto, plateado y desierto.
Miras en la lejanía como inmenso espejismo de carretera
Las primeras luces de un animal soñado.
Cielo estalla contra corriente
Nubes que desfilan hacia el fin del mundo.
Mirada, tus labios (gesto decidido),
Se arman de su silencio como una sangre. 
 
Qué raras son estas montañas.